Cuando no hay un ganador...
Abrir los ojos y despertar del sueño.
Tocar el suelo y reconocer que en realidad no sabían.
Un juego de dobles pérdidas múltiples y de infinitos espirales infinitos.
El extravío no vale más que cuando finalmente se halla.
Y si no se encuentra, no se reconoce la existencia.
Y al no existir no se tiene valor... he ahí el motivo de la interminable búsqueda de la explicación.
Pero....
¿Qué pasa cuando no existe tal?
Se reconoce el extravío, pero aún no se encuentra...
Entonces es cuando debes despertar del suelo.
Tocar el suelo y reconocer que en realidad no sabían.
Un juego de dobles pérdidas múltiples y de infinitos espirales infinitos.
El extravío no vale más que cuando finalmente se halla.
Y si no se encuentra, no se reconoce la existencia.
Y al no existir no se tiene valor... he ahí el motivo de la interminable búsqueda de la explicación.
Pero....
¿Qué pasa cuando no existe tal?
Se reconoce el extravío, pero aún no se encuentra...
Entonces es cuando debes despertar del suelo.

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