Cándida
El sudor y la sal hierven en poros terrenales.
Sin pensarlo mucho, se estremecen y dilatan.
Fina mezcla de sangre y petróleo, los vapores,
Carbones en el suelo, iracundos que arrebatan.
Ardor que de sabores fue adornado
Se resbala para poder continuar
En su gruesa corteza navegando,
Prueba divina por superar.
Con los pies en fuego, pero sin excusa
Fabricando placer en las llagas del oficio.
Inmolado preservando su delicado dominio,
Fibras incandecidas por su llama oculta.
Se consagran y elevan las heridas
Continuando la inconciente ofrenda.
Esplendor de las almas encendidas
Que atrevidas se alimentan de calenda.
Sin pensarlo mucho, se estremecen y dilatan.
Fina mezcla de sangre y petróleo, los vapores,
Carbones en el suelo, iracundos que arrebatan.
Ardor que de sabores fue adornado
Se resbala para poder continuar
En su gruesa corteza navegando,
Prueba divina por superar.
Con los pies en fuego, pero sin excusa
Fabricando placer en las llagas del oficio.
Inmolado preservando su delicado dominio,
Fibras incandecidas por su llama oculta.
Se consagran y elevan las heridas
Continuando la inconciente ofrenda.
Esplendor de las almas encendidas
Que atrevidas se alimentan de calenda.

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