¡Ay, vida mía!
Vida... Tanto das y tanto quitas
Y cuando parece que despojas, bendices
Y cuando todo se desmorona, revives.
Y en ese momento que parece llegar la quietud, de pronto retumba el centro de todo y rompes miles de paradigmas.
Vida eres tan sabia...
Te empiezo a comprender... O eso espero.
Y es que la ley es muy sencilla: Elegir es renunciar y a veces ese "adiós" que dentro de mí sé que va a suceder, tiene que pasar solamente cuando tú dices que es, no antes ni después.
A veces yo misma puedo soltar y a veces pareciera que tú me quitas, pero al "quitarme" realmente me das muchísimo más de lo que podría yo pensar... En ocasiones me das y ni me doy cuenta.
Creo que por fin lo entendí. Aunque eso es algo que no debería decir porque, ¡me vas a querer volver a sacudir!
Supongo que sólo quiero agradecerte por tanto... Vida mía, ¡qué bien la hemos pasado!

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