Crisol es
Entonces lo pudo asimilar.
Había llegado, después de eones y eones de tiempo viajando a través de la luz en una travesía mística.
"Toma tu vestido azul. Te protegerá si es necesario. Recuerda que todo lo demás puedes hacerlo por tu propia voluntad". Se atavió con la prenda mística y abrió sus alas.
Un halo de luz celestina te cubrió y a la vez iluminó todo aquello que te rodeaba. Comenzaste a sentir la transformación... Era como un sueño.
Todo era rápido, casi imperceptible. Te miraste y veías que tú portabas la misma gala cerúlea. Así todo se tornó tan evidente. Cual chipe amaneciste y emprendiste el vuelo hacia el Sur. Migraste... con una misión. Abriste y decidiste seguir la marca de la corriente que marcaban las estrellas. Supiste escuchar, supiste partir a tiempo.
"Mi reinita cerúlea, no sabes el gusto que me da el saber que estarás aquí pronto." Escuchabas una voz que claramente lo decía.
Viste fijamente a tu destino y todo comenzó a pasar. Siempre con la guía de ella... la polar.
Túnel multicolor, destellos de violines eléctricos
Silencio y la inundación.
Flotabas en el agua universal... meses y meses... eones y eones... Cuando un buen día emergiste.
Tus ojos eran grises, tu vista se nubló y ya nada sabías. Alguien había transformado tu manera de observar. Ya que no observabas, no podías recordar. Sólo con el color azul el remanente quería hilar los retazos de recuerdo.
El azul te daba paz y a pesar de ser frío te recordaba a casa.
Un silbido escuchabas en sueños, ensueños de cristal.
Ponte el vestido azul...
Observa.
Escucha.
Recuerda.
Había llegado, después de eones y eones de tiempo viajando a través de la luz en una travesía mística.
"Toma tu vestido azul. Te protegerá si es necesario. Recuerda que todo lo demás puedes hacerlo por tu propia voluntad". Se atavió con la prenda mística y abrió sus alas.
Un halo de luz celestina te cubrió y a la vez iluminó todo aquello que te rodeaba. Comenzaste a sentir la transformación... Era como un sueño.
Todo era rápido, casi imperceptible. Te miraste y veías que tú portabas la misma gala cerúlea. Así todo se tornó tan evidente. Cual chipe amaneciste y emprendiste el vuelo hacia el Sur. Migraste... con una misión. Abriste y decidiste seguir la marca de la corriente que marcaban las estrellas. Supiste escuchar, supiste partir a tiempo.
"Mi reinita cerúlea, no sabes el gusto que me da el saber que estarás aquí pronto." Escuchabas una voz que claramente lo decía.
Viste fijamente a tu destino y todo comenzó a pasar. Siempre con la guía de ella... la polar.
Túnel multicolor, destellos de violines eléctricos
Silencio y la inundación.
Flotabas en el agua universal... meses y meses... eones y eones... Cuando un buen día emergiste.
Tus ojos eran grises, tu vista se nubló y ya nada sabías. Alguien había transformado tu manera de observar. Ya que no observabas, no podías recordar. Sólo con el color azul el remanente quería hilar los retazos de recuerdo.
El azul te daba paz y a pesar de ser frío te recordaba a casa.
Un silbido escuchabas en sueños, ensueños de cristal.
Ponte el vestido azul...
Observa.
Escucha.
Recuerda.

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