Monólogo de la Acorralada
¡No apagues la luz!
Hay tanto aún por ver, falta tanto por admirar.
No me quites la ilusión, aún hay bastante qué soñar.
Todavía ni comienza mi historia y mis páginas quieres arrancar.
Por favor, no apagues la luz,
No me ahogues más en la oscuridad.
Hace tanto frío…
Muero de miedo y la angustia casi me enmudece.
Perdí el sueño.
Paso todas las noches y los días en vela.
Desconozco si han sido mil o si llegaron al millón...
He perdido la noción del tiempo.
Ya no sé si han sido semanas o años los que han pasado,
Pero sólo sé que casi todas mis ilusiones con esto me has arrancado.
Estaba tan llena de felicidad.
Bueno…
Ni tanto,
Antes de esto ya habías comenzado a acorralarme.
Te fuiste lento para que me fuera acostumbrando,
Para que no sintiera tanto el cambio,
Pero tu “sutileza” fue intercambiada por vil crueldad.
Mi alma casi murió.
Y digo que casi murió porque si hubiera muerto definitivamente no estaría sintiendo esto
Este dolor, esta nostalgia, este disgusto y repulsión.
Pero sólo te pido que dejes encendida al menos una pequeña lucesita
Para que pueda tener al menos
Un poquito de esperanza… para no morir.
No apagues la luz.
Jamás me había sentido así.
Prometí que nunca llegaría a este extremo.
Recuerdo que mi abuela decía, “jamás habrás de llorar por un hombre.”
Y heme aquí, esclava tuya sin voluntad.
Me prometiste un mundo de maravillas.
Pues qué maravilla…
Ya… no te pido más, después de tanto tiempo me siento exhausta.
¡Ya estoy harta de tus exigencias sin sentido!
¡QUE ESTOY HASTA ACÁ DE TUS IMPRUDENCIAS Y MALTRATOS!
¡YA NO MÁS!
No necesito tu luz.
¡No necesito que me ilumines ni que me des las esperanzas!
¡TE DI-GO QUE NO TE NE-CE-SI-TO!
Si tan sólo te lo pudiera decir… !!!!!!!
Hay tanto aún por ver, falta tanto por admirar.
No me quites la ilusión, aún hay bastante qué soñar.
Todavía ni comienza mi historia y mis páginas quieres arrancar.
Por favor, no apagues la luz,
No me ahogues más en la oscuridad.
Hace tanto frío…
Muero de miedo y la angustia casi me enmudece.
Perdí el sueño.
Paso todas las noches y los días en vela.
Desconozco si han sido mil o si llegaron al millón...
He perdido la noción del tiempo.
Ya no sé si han sido semanas o años los que han pasado,
Pero sólo sé que casi todas mis ilusiones con esto me has arrancado.
Estaba tan llena de felicidad.
Bueno…
Ni tanto,
Antes de esto ya habías comenzado a acorralarme.
Te fuiste lento para que me fuera acostumbrando,
Para que no sintiera tanto el cambio,
Pero tu “sutileza” fue intercambiada por vil crueldad.
Mi alma casi murió.
Y digo que casi murió porque si hubiera muerto definitivamente no estaría sintiendo esto
Este dolor, esta nostalgia, este disgusto y repulsión.
Pero sólo te pido que dejes encendida al menos una pequeña lucesita
Para que pueda tener al menos
Un poquito de esperanza… para no morir.
No apagues la luz.
Jamás me había sentido así.
Prometí que nunca llegaría a este extremo.
Recuerdo que mi abuela decía, “jamás habrás de llorar por un hombre.”
Y heme aquí, esclava tuya sin voluntad.
Me prometiste un mundo de maravillas.
Pues qué maravilla…
Ya… no te pido más, después de tanto tiempo me siento exhausta.
¡Ya estoy harta de tus exigencias sin sentido!
¡QUE ESTOY HASTA ACÁ DE TUS IMPRUDENCIAS Y MALTRATOS!
¡YA NO MÁS!
No necesito tu luz.
¡No necesito que me ilumines ni que me des las esperanzas!
¡TE DI-GO QUE NO TE NE-CE-SI-TO!
Si tan sólo te lo pudiera decir… !!!!!!!
