18.4.10

Cándida

El sudor y la sal hierven en poros terrenales.
Sin pensarlo mucho, se estremecen y dilatan.
Fina mezcla de sangre y petróleo, los vapores,
Carbones en el suelo, iracundos que arrebatan.


Ardor que de sabores fue adornado
Se resbala para poder continuar 
En su gruesa corteza navegando,
Prueba divina por superar.


Con los pies en fuego, pero sin excusa
Fabricando placer en las llagas del oficio.
Inmolado preservando su delicado dominio,
Fibras incandecidas por su llama oculta. 


Se consagran y elevan las heridas
Continuando la inconciente ofrenda. 
Esplendor de las almas encendidas
Que atrevidas se alimentan de calenda.

13.4.10

Entre mil aguas

Le recorren mil aguas de vida,
Flor de agua dulce y delicadeza porfiada.

Náyade,
Danzante entusiasmada.
Eterna peregrina,
Estoica entre mil aguas.

Por más que lo contrario parezca,
Sintiendo dentro el fluir de los mantos.
Es ella quien da a las aguas
Intercambiando suspiros y sanando.


Su nombre no es Egeria,
Tampoco lo es Vesta.
  
Camena de raíces frágiles,
Protagonista de tantos.