Ignea de los Pueblos
No era la primera vez que recorríamos tierras lejanas, para nosotros místicas, plantadas en la esfera azul. Eones atrás vino y me trajo un recuerdo. Hablaba de aquél día en que me enseñó quien estaba detrás de todo esto.
"Eras tú quien llevaba las riendas del carruaje. Decidías a cuál mundo bajar. Lo visitabas, prendías fuego y proseguíamos con nuestra misión."
Así dijo... así fue...
Era una de las tareas más interesantes.
La Ignea.
No sé por que la había olvidado.
El fuego redimía a los pueblos... Dejaba el terreno llano...
Y entonces aparecía Klepias, el Dragón de agua.
Surcaba y derramaba la pureza sobre la superficie recién ardida. Esto lo hacía siete veces. Después de la última, se posicionaba en el centro del terreno. Pronunciaba el manthram del corazón, concentraba su energía y la proyectaba el cielo. Entonces, nacía una nueva estrella guía para velar por el planeta.
Así nacieron los siete soles.
Así... en el crisol del averno.
Todo eternamente con potencial de ser amor.
Felicidad si había por la luz devoción.
Y esa era la lección que había que dejar en cada pueblo. El amor siempre existe en todo, tiene la capacidad de brotar a pesar de la adversidad y la erosión.
Y así, lá Ignea proseguía... Fiesta de la Era recién concebida.
Inspiración para seguir adelante en los ciclos del Universo, pues significaba que siempre, siempre, siempre y a pesar de todo brillaría el amor.
"Eras tú quien llevaba las riendas del carruaje. Decidías a cuál mundo bajar. Lo visitabas, prendías fuego y proseguíamos con nuestra misión."
Así dijo... así fue...
Era una de las tareas más interesantes.
La Ignea.
No sé por que la había olvidado.
El fuego redimía a los pueblos... Dejaba el terreno llano...
Y entonces aparecía Klepias, el Dragón de agua.
Surcaba y derramaba la pureza sobre la superficie recién ardida. Esto lo hacía siete veces. Después de la última, se posicionaba en el centro del terreno. Pronunciaba el manthram del corazón, concentraba su energía y la proyectaba el cielo. Entonces, nacía una nueva estrella guía para velar por el planeta.
Así nacieron los siete soles.
Así... en el crisol del averno.
Todo eternamente con potencial de ser amor.
Felicidad si había por la luz devoción.
Y esa era la lección que había que dejar en cada pueblo. El amor siempre existe en todo, tiene la capacidad de brotar a pesar de la adversidad y la erosión.
Y así, lá Ignea proseguía... Fiesta de la Era recién concebida.
Inspiración para seguir adelante en los ciclos del Universo, pues significaba que siempre, siempre, siempre y a pesar de todo brillaría el amor.
